Lunes, 23 Octubre 2017

ADVERTENCIAS PARA LOS USUARIOS DE INTERNET
 

Estamos inmersos en un fuertemente creciente “Mercado de Consumo Electrónico”, cuyas propuestas de transacciones comerciales y publicitarias a nivel universal, han provocado posibilidades para cometer fraude. Máxime en los países con tarifas reducidas, donde se advierte más la masificación del empleo de Internet para múltiples actividades.
Si pensamos que el sistema se encuentra en pleno desarrollo, en el futuro cercano, la distri-bución de bienes y servicios se constituirá en un comercio virtual sin protección a la vista. La naturaleza ilimitada de Internet, el hecho que no tenga fronteras, hace necesaria una in-formación útil global, sin la cual es imposible comprender sus características y sus proble-mas.
Por otra parte, nos preguntamos y se preguntará el usuario o internauta damnificado por actos cometidos en el exterior:  ¿a quién reclamar?; ¿dónde reclamar ?, ¿quién nos habrá de indemnizar? o ¿cuál es la autoridad competente?
Otro punto cuestionable en esta liberalidad informática, es que se ha destruido la protec-ción a los menores usuarios del sistema. A nuestro hijo menor, dentro del hogar, y sin que él se lo proponga -por lo menos inicialmente- le exhiben una sofisticada parafernalia por-nográfica, con sólo apretar una tecla. Es decir, la privacidad dejó de existir por Internet. No solo eso; están aquellos menores que tienen una extensión de la tarjeta de crédito de sus familiares y son tentados por Internet para jugar en los casinos. Los importes que se factu-ran son elevados, la emisora de tarjetas no asume responsabilidad alguna y las infracciones por permitir juegos de azar a los menores de edad nunca son sancionadas.
Este problema no es sólo de los consumidores sino también de los empresarios, con quie-nes debemos lo antes posible debatir, pero sin renunciar en favor de los derechos inaliena-bles que nos asisten y diariamente se ven vulnerados. Para frenar el fraude y las exhibicio-nes no queridas, debemos tomar conciencia, analizar las causas y educarnos para la auto defensa. Comencemos por autorregular el uso de Internet.
¿Quien nos habrá de enseñar? Este es el punto. No solo necesitamos de una protección es-pecífica, sino de una Policía Internet, única manera de hacer frente a una Inter Fronteras. Necesitamos elaborar una línea de cooperación internacional que Reglamente o Codifi-que Pautas de Conducta Internet. Un listado de páginas aceptables o idóneas, confec-cionado por terceros que den fe y veracidad de las ofertas o publicidades de los oferentes. Tal vez mediante el empleo de unos “certificados electrónicos de identidad”. Estos certifi-cados pasarían a ser nuestras herramientas informáticas, instaladas en el disco duro de nuestra computadora personal, para ser consultados por el “explorador“, quien se contacta con nosotros de la misma manera como nosotros podemos consultarlo. Estos terceros -idóneos o entidades certificantes- , deben reunir garantía de solvencia y permitir una feha-ciente comprobación en el mercado.
Exigimos de las empresas la obligación de garantizar: la seguridad de las operaciones, el secreto de datos y los medios eficaces para que se puedan ejercer los derechos que nos co-rresponden por las leyes.
Y las asociaciones de consumidores, debemos programar y elaborar medidas de calidad, de información y de certificación,  como las que seguidamente exponemos.

PARA SU PREVENCION

1. Que compren si la oferta o publicidad virtual incluye algún tipo de certificación o feha-ciente acreditación.

2. No aceptar propuestas de empresas que solo ofrezcan su apartado de correo.

3. Antes de comprar averiguar quién esta detrás de la Web y su dirección física (si no lo pueden encontrar en "Información general", "acerca de", “about us” o similares, ante la duda, simplemente  abstenerse).

4. Hoy en día no debemos dejarnos tentar por los colores virtuales, o las sensitivas o tenta-doras publicidades: hay que analizarlas.

5. En especial, recomendamos no enviar los datos de su tarjeta si no es por medio de en-criptación. Hoy en día un impostor puede hacernos creer que nos vende un producto muy barato por Internet solo para obtener los datos de la tarjeta y hacer “mellizas”.

6. Si no quiere participar en las campañas de mailing, no conteste encuestas, pues son una excusa para integrarlo.
La  protección y defensa del usuario, será prácticamente una utopía si no contamos con el indispensable aporte y esfuerzo de instituciones y personas conscientes de la radical importancia que reviste, precisamente, el resguardo de los derechos de todos nosotros, los usuarios consumidores. En este orden de ideas, reitero por lo importan-te, que los invitamos a contactarnos para aportarnos iniciativas, ideas, sugerencias, elaboraciones de normas, y a proyectar la creación de un Ente Protector de Internet, para que todos controlemos y vigilemos constantemente, la efectiva prestación de bie-nes y servicios en la relación electrónica de consumo.
 

                                                                                        DR. RICARDO NASIO

 

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